Las Escrituras del Nuevo Pacto pasaron por tres etapas:
Transmisión oral para los libros históricos de Jesús.
Transmisión escrita.
Canon.
"Es notable que el cristianismo incluya dentro de su propia Biblia las escrituras íntegras de otra religión, el judaísmo. El término Antiguo Testamento (de la palabra latina para ‘alianza’) se aplicó a estas Escrituras sobre la base de las obras de Pablo y de otros primitivos cristianos, que diferenciaron entre la ‘Antigua Alianza’ que Dios estableció con Israel y la ‘Nueva Alianza’ sellada a través de Jesucristo (véase, por ejemplo, Hebreos. 8,7). Como la primitiva Iglesia creía en la continuidad de la historia y de la actividad divinas, incluyó en la Biblia cristiana los registros escritos de la antigua y de la nueva alianza". (Enciclopedia Encarta. Microsoft. 1.999. Biblia.)
Para Jesús, los apóstoles y la comunidad cristiana original de Palestina, las escrituras del Antiguo testamento fueron las del período protomasorético que se encontraba en poder de los escribas, escribas que fueron criticados duramente por Jesús por cambiar la ley de Dios por sus tradiciones (Mishna). Marcos 7:6-9.
Más adelante cuando el cristianismo llega fuera de Palestina las escrituras Antiguo Testamentarias de la Iglesia fueron la versión de los Setenta LXX, versión a esta altura ya rechazada por los judíos.
Es ahora la Iglesia Cristiana la que hace que se saquen copias de la LXX y en este proceso el texto sufre alteraciones accidentales e intencionales, estas últimas motivadas por el afán conciente o semiconsciente de hacer más efectivas sus citas en la polémica entablada con los judíos para demostrar que Jesús es el Mesías que hablan las profecías.
En cuanto a la formación del texto griego del Nuevo Testamento, su inicio tardó algunos decenios después de la muerte de Jesús y otros decenios más en considerarse escritura sagrada.













