En la ley mosaica, la voluntad de Dios estaba escrita en tablas de piedra, por esto los Israelitas quienes fueron los únicos que estuvieron bajo ese pacto de muerte, para saber si estaban cumpliendo la ley, debían abstenerse de quebrantar alguno de los 10 mandamientos, pues así podían considerarse justos.
En el Nuevo Pacto, la voluntad de Dios no está ni grabada en tablas de piedra o en libros de papel, ahora Dios escribe su ley (voluntad, deseo) en la mente y corazón de sus hijos. Hebreos 8:10. Por lo cual este es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días dice el Señor, pondré mis leyes en la mente de ellos y sobre su corazón las escribiré.
De esta manera todo hijo de Dios que ha creído en la obra de Cristo Jesús, puede conocer y comprobar la voluntad de Dios sin necesidad de intermediarios físicos.
1.- REQUISITOS PARA COMPROBAR LA VOLUNTAD DE DIOS. Romanos 12:2.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.





